lunes, 20 de marzo de 2017

"De la salida al teatro al Día de la mujer", por Sara Fernández Ouanit

El día uno de marzo los alumnos de la clase de Literatura universal y de Dramatización nos fuimos al teatro Thalia, así sin tilde, a ver un montaje tan especial y diferente como su nombre, La crazy class. Nadie va predispuesto a ver algo tan logrado como eso, la mayoría piensan en algo común, una serie de actores que interpreta cada uno un personaje, con una decoración y un vestuario acorde a su personaje... Esto fue diferente, tan sólo cuatro actores, interpretando a doce personajes, y no eran precisamente fáciles, aunque a veces lo pasemos por alto. Cuando uno se embarca en este mundo tan infinito del teatro y decide ser actor, se lleva un trocito de cada personaje que interpreta, has de meterte en 'su mente', imaginar que no eres tú sino tu personaje, pensar cómo pensaría él, dejar a un lado tu propia personalidad, aunque a veces puedas darle un toque tuyo; por eso esta obra nos enseña como el teatro puede ayudarte en tu vida personal como actor, y es que siempre, absolutamente siempre que interpretas a un personaje, aprendes algo de él.
La obra se situaba en una clase de teatro. Resumiéndola muy por encima, había doce personajes que se correspondían con un militar chapado a la antigua cuyos unos valores eran un tanto arcaicos, dos "marujas" del pueblo, un adolescente con problemas para relacionarse, un padre que pasa por un momento difícil y su hijo, una chica vasca, una bailarina muy coqueta, un actor estancado, un torero que quiere reinventarse, un adolescente rebelde, y un hombre de negocios que lleva una funeraria.
Todos ellos se apuntan a teatro para intentar mejorar su vida personal, al principio reacios, luego muy felices. Representan Hamlet y es todo un éxito. También aparece una chica que representa dos personajes una limpiadora y una pirotécnica.
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En una fecha tan cercana al día de la mujer no podía pasar por alto algunos detalles.  En algún punto de la obra reflexioné sobre nuestros derechos y la forma de ver a las mujeres de esta sociedad. En la RAE se nos representa como sexo débil. Esta obra muestra perfectamente como hombres y mujeres somos exactamente iguales, pues dos hombres actores que no tienen ni un ápice afeminado, ni son transexuales ni pretenden serlo, se convierten en mujeres por un momento y lo hacen a la perfección, Ser mujer no es algo físico,no es algo que se vea, es una actitud, ser mujer es algo mental, ser mujer es sentirse mujer. Tengas o no vulva y digo esto por el famoso caso del autobús de la Iglesia de hace unos días. Ya está bien de que se nos corten las alas, tenemos que ser fuertes y tenemos que estar unidas porque ésta lucha no sólo tenemos que llevarla a cabo las mujeres.

Reseña- comentario realizado por Sara Fernández Ouanit (4º ESO)


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